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| Foto: Federico Sánchez. |
Por: Carlos Garcia
En estas elecciones Municipales para elegir Alcaldes y/o Alcaldesas y Concejales y Concejalas a los Concejos Municipales, en Venezuela, nos jugamos el futuro de la Revolución Bolivariana, de las conquistas sociales, económicas y políticas alcanzadas en los últimos catorce años.
Los venezolanos debemos analizar con la mayor cordura posible, con la máxima serenidad alcanzable y con el mínimo de prejuicios aceptable, lo que representan los candidatos: de la Revolución y la Oposición. Pues cada uno de ellos proviene de una clase social diferente y antagónica del otro, de una estructura social y económica contrapuesta, representa un elemento de la lucha de clases, entre las dos clases que históricamente luchan como contrarios: Los trabajadores y la burguesía. Debemos estudiar lo que representan cada uno en cuanto a lo ideológico, lo cultural y lo político, pues son elementos contradictorios en estos aspectos. El Candidato de la Revolución representa los intereses más queridos del pueblo humilde, trabajador, explotado y en lucha por la conquista de la mayor felicidad de vida posible. Macario es un hombre del pueblo, nacido y formado en un hogar humilde, de gente trabajadora y luchadora, es un ciudadano que ha dedicado su vida a la lucha revolucionaria por la conquista del poder popular, por la transformación de la sociedad Jaureguina y venezolana, por la satisfacción de las necesidades del pueblo, por la solución de los problemas comunales, por la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos y ciudadanas.
Es un hombre que ha demostrado su dedicación a la lucha revolucionaria que es la lucha de los trabajadores y trabajadoras, de los campesinos y campesinas, de los jóvenes y las jóvenes, de los niños y las niñas; que es la lucha por la democracia participativa y protagónica, que es la lucha por el verdadero Poder Popular, contra la explotación del hombre por el hombre, contra el fascismo antidemocrático y asesino, contra el Neoliberalismo explotador, contra la violencia, la mentira, la especulación, el acaparamiento, la elevación de precios y la guerra económica.
El candidato de la MUD, que de unitaria y democrática solo tiene el nombre, representa a la burguesía explotadora, al neoliberalismo antihumano, al imperialismo colonialista y explotador, al fascismo enemigo del pueblo, violador de los derechos humanos, defensor de la explotación del hombre por el hombre. Este candidato que no reconoce, por mandato del fascista mayor, los poderes legalmente constituidos, desde el Presidente de la República hasta los más humildes representantes del poder popular, hipócritamente habla del “Jáuregui del Progreso” y la “construcción de futuro”, cuando busca desde el anticomunismo trasnochado que predica y del Anticubanismo enfermizo que practica, quitarle al pueblo los servicios médicos de Barrio Adentro, el entrenamiento deportivo de los técnicos cubanos; las ayudas que el gobierno nacional da a los niños de la patria, a las madres solteras, a los hombres y mujeres de la tercera edad, porque considera que eso es “mantener vagos” y fomentar la pereza de los ciudadanos y ciudadanas. Y va a las elecciones con el mayor cinismo para aparentar ser un demócrata cuando busca esconder con ello su papel conspirador, antidemocrático y Facista.
El candidato de la MUD, apoya abiertamente el acaparamiento, los precios exorbit antes, la usura y el latrocinio de la burguesía, porque es un miembro activo de esa burguesía antipueblo, explotadora, apátrida, neoliberal y sumisa al imperialismo yanqui.
Este breve “retrato” de los dos candidatos nos alerta para determinar por quién votar y establecer diferencias a la hora de elegir: o votamos por el pueblo que es Macario, o votamos contra el pueblo que es el candidato de la MUD. O votamos por la transformación revolucionaria de la sociedad hacia el socialismo Bolivariano, popular, democrático, humanista y liberador, que es Macario; o lo hacemos por el fascismo que nos devuelva a la cuarta república, por la represión contra el pueblo, por el neoliberalismo antihumano, por la persecución y la dictadura que es el Candidato de la MUD. O votamos por mantener y aumentar las conquistas sociales, económicas y políticas que benefician al pueblo o nos inclinamos por la pérdida de los beneficios populares, de las luchas del pueblo organizado y sufragamos a favor del Candidato de la Mud.
No hay medias tintas, o estamos con el pueblo que es Macario o estamos contra el pueblo que es el candidato de la MUD. No votar es hacerle el juego a los enemigos de la revolución Bolivariana, a los enemigos del poder popular, al neocolonialismo, a la usura, al latrocinio burgués.

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